El Horizonte del Biobío: Un Recorrido Exhaustivo por el Patrimonio, la Naturaleza y la Identidad de Concepción
juni 11, 2026
El Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) ha venido desarrollando estudios y programas encaminados a mejorar las condiciones de habitabilidad en todo el país. Estos esfuerzos buscan abordar temas como el hacinamiento, el acceso a vivienda digna, la reducción de mediaguas y la mejora de la calidad de las viviendas. Recientes análisis revelan avances significativos, pero también plantean nuevos retos que requieren atención prioritaria. A continuación, se presenta una síntesis detallada de los avances en la calidad de la vivienda, los programas existentes y sus características, así como las regiones que aún enfrentan mayores dificultades.
Un estudio realizado por el Centro de Estudios de Ciudad y Territorio del Minvu, basado en datos de los censos de 2002, 2017 y 2024, revela importantes mejoras en la calidad de la vivienda en Chile. En más de dos décadas, el país ha avanzado significativamente en materia de habitabilidad y acceso a servicios básicos.
Una de las principales mejoras radica en la reducción del hacinamiento. Según el informe, el hacinamiento crítico, es decir, viviendas con condiciones graves de espacio insuficiente, aumentó levemente de 0,8% en 2017 a 0,9% en 2024. Este ligero aumento se explica parcialmente por la proliferación de viviendas sin dormitorios, cuya proporción pasó de 0,3% a 0,6%, y de viviendas con un solo dormitorio, que aumentó de 15,7% a 24,6%. No obstante, se observa una tendencia general a la baja en el hacinamiento en la mayoría de las regiones del país, con excepción de las regiones del norte grande, donde los índices aún generan preocupación.
Las regiones con mayores índices de hacinamiento son Tarapacá (10,9%), Arica y Parinacota (8,1%) y Antofagasta (7,9%). En la Región Metropolitana, comunas como Santiago, Ñuñoa, Estación Central y Antofagasta concentran los mayores casos de hacinamiento. Estos datos indican que, aunque hay mejoras en el promedio nacional, persisten zonas donde el acceso a viviendas adecuadas sigue siendo un problema.
Otro aspecto destacado es la caída drástica del número de mediaguas entre 2017 y 2024. El número de estas viviendas, que son consideradas temporalmente habitables y que representan una situación de vulnerabilidad, disminuyó en un 70%, pasando de 90.714 a 27.490. Esta reducción se considera un logro importante, ya que las mediaguas afectan directamente la calidad de vida de las personas. Sin embargo, es necesario señalar que en algunas comunas afectadas por catástrofes recientes, como terremotos o inundaciones, el número de mediaguas ha aumentado, lo que indica la necesidad de continuar con programas de reconstrucción y apoyo en zonas de desastres.
Otra mejora notable es la reducción de viviendas irrecuperables, que descendieron de 4% en 2002 a 1,1% en 2024, es decir, de 156.587 a 72.642 viviendas. Este logro se debe en parte a los esfuerzos del gobierno por promover la rehabilitación de viviendas y el acceso a subsidios que permitan la adecuación de condiciones habitacionales.
Dentro del marco de políticas públicas orientadas a mejorar las condiciones de vida de las familias, el Programa de Mejoramiento de Viviendas y Barrios, regulado bajo el Decreto Supremo N°27, juega un rol fundamental. Este programa se enmarca en el objetivo de abordar la calidad urbana y habitacional en áreas con más de 5.000 habitantes.
El D.S.27 busca mejorar la calidad de vida de las familias mediante la reparación, ampliación o mejoramiento de sus viviendas. El programa se enfoca en proyectos que favorezcan la seguridad y habitabilidad, con especial atención a la eliminación del hacinamiento. Además, el programa contempla diferentes tipos de proyectos según las necesidades específicas de las familias y comunidades:
Cada tipo de proyecto tiene montos máximos de subsidio que varían según el tipo de intervención requerida. Estos montos están diseñados para cubrir las necesidades específicas de las familias, garantizando que los recursos se destinan a soluciones reales y sostenibles.
Para participar en el Programa de Mejoramiento de Viviendas y Barrios, se establecen ciertos requisitos que buscan garantizar que los recursos se orienten a las familias más vulnerables y que los proyectos sean sostenibles. Entre los principales requisitos se destacan:
En el caso de extranjeros que deseen postular al programa, deben presentar una Cédula de Identidad para extranjeros con permanencia definitiva, junto con un Certificado de Permanencia Definitiva emitido por el Departamento de Extranjería del Ministerio del Interior o por la Policía de Investigaciones de Chile. Estos requisitos garantizan que las personas extranjeras que participan en el programa tengan una residencia estable y legal en el país.
A pesar de los avances registrados, persisten desafíos que requieren atención prioritaria. Uno de los problemas más destacados es el aumento en el alquiler. Según el estudio del Minvu, en los últimos años ha habido una tendencia al aumento del arriendo como forma de vivienda, lo que podría estar relacionado con la disminución del porcentaje de propietarios en el país. Este fenómeno puede generar mayor inestabilidad económica para las familias, especialmente en zonas donde los precios de alquiler son elevados.
Otro tema relevante es la reducción en el porcentaje de propietarios. En comparación con las décadas anteriores, menos chilenos poseen su vivienda. Esta tendencia podría estar influenciada por factores como el aumento de los precios de las viviendas, las dificultades para acceder a créditos hipotecarios o el cambio en las preferencias de las familias hacia viviendas en alquiler.
En cuanto a la distribución regional de las condiciones de vivienda, se observa una mayor vulnerabilidad en las regiones del norte del país. En Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta y Atacama, los índices de hacinamiento siguen siendo preocupantes. Por ejemplo, en Tarapacá, el hacinamiento alcanza el 10,9%, mientras que en Arica y Parinacota llega al 8,1%. Estas cifras indican que, a pesar de los esfuerzos nacionales, las zonas más aisladas y con menores recursos económicos continúan enfrentando mayores dificultades en materia de habitabilidad.
En la Región Metropolitana, aunque los índices de hacinamiento son más bajos que en el norte, ciertas comunas como Santiago, Ñuñoa, Estación Central y Antofagasta concentran los mayores casos de hacinamiento. Esto sugiere que, incluso en áreas urbanas desarrolladas, persisten zonas con condiciones de vida precarias que requieren atención.
El análisis de la evolución de la vivienda en Chile, basado en datos de los censos de 2002, 2017 y 2024, muestra un progreso significativo en materia de habitabilidad, reducción de mediaguas y mejora de la calidad de las viviendas. Sin embargo, también evidencia desafíos que deben ser abordados con políticas públicas continuas y enfocadas.
Programas como el de Mejoramiento de Viviendas y Barrios, regulado bajo el Decreto Supremo N°27, son herramientas clave para mejorar la calidad de vida de las familias. Estos programas permiten no solo la reparación y ampliación de viviendas, sino también la adaptación de las mismas a necesidades específicas, como las de personas con discapacidad o viviendas afectadas por condiciones particulares del entorno.
No obstante, persisten zonas donde los índices de hacinamiento siguen siendo elevados, especialmente en el norte del país. Además, el aumento en los arriendos y la disminución del porcentaje de propietarios son tendencias que pueden generar mayor inestabilidad para las familias. Por ello, es fundamental continuar con el diseño e implementación de políticas que aborden estos desafíos y que permitan un acceso equitativo a viviendas dignas para todas las personas.