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juni 11, 2026
La brecha salarial entre hombres y mujeres en Chile es una de las cuestiones más relevantes en el debate sobre equidad de género y desarrollo socioeconómico. A pesar de los esfuerzos por promover la igualdad, los datos disponibles evidencian que la desigualdad persiste, con importantes implicancias no solo a nivel nacional, sino también en el desarrollo sostenible de regiones como la de Villarrica. Este artículo se enfoca en los estudios y análisis recientes que destacan la magnitud de la brecha salarial y las causas que la sustentan, con el objetivo de informar a la ciudadanía y fomentar la reflexión sobre las acciones necesarias para avanzar hacia un mercado laboral más justo y equitativo.
Según el estudio “Perspectiva de género en el mundo laboral” llevado a cabo por Laborum, la diferencia salarial entre hombres y mujeres en Chile alcanza el 11,5%, la más alta de la región latinoamericana. Este porcentaje se calcula a partir de las expectativas salariales al momento de postular a un empleo, lo que refleja no solo la remuneración efectivamente percibida, sino también percepciones y actitudes culturales que influyen en las expectativas salariales.
En concreto, los hombres solicitan un promedio de $1.167.954 mensuales, mientras que las mujeres piden $1.047.695, lo que equivale a una diferencia cercana a los $120.000 al mes. Esta brecha se ha mantenido en niveles elevados, incluso después de una leve reducción en agosto de 2022, cuando la diferencia llegó al 9,9%. Sin embargo, en 2025, la brecha volvió a ubicarse sobre los dos dígitos, consolidando una tendencia estructural que requiere intervenciones profundas y sostenidas.
El estudio también revela que la brecha salarial no se limita a determinados sectores o niveles educativos. Se mantiene en todos los niveles educativos, incluyendo postgrados y doctorados, y aumenta en sectores donde los hombres predominan, reforzando las barreras de acceso y la percepción de meritocracia. Incluso en áreas feminizadas, los hombres reciben mejores remuneraciones, lo que evidencia una discriminación estructural más allá de la composición del equipo.
La brecha salarial es transversal y se manifiesta con fuerza en prácticamente todos los sectores productivos del país. Según el estudio de Laborum, los sectores con mayor brecha salarial a favor de los hombres son:
Aunque algunos sectores presentan mayor equidad, en todas las áreas analizadas los hombres reciben sueldos promedio más altos que las mujeres, independientemente del nivel de feminización del rubro.
Por ejemplo, en el área de Recursos Humanos, con una participación femenina del 55,6%, no se traduce en igualdad salarial. En cambio, en Tecnología, uno de los sectores más masculinizados, la participación femenina es del 14,3%, lo que refleja un claro desafío de inclusión. En Producción, Abastecimiento y Logística, la presencia de mujeres es del 26,4%, lo que también se traduce en importantes diferencias salariales.
Estos datos reflejan una realidad en la que el género sigue influyendo en las oportunidades laborales y en las remuneraciones, independientemente del sector económico.
La desigualdad salarial entre hombres y mujeres en Chile tiene raíces profundas, relacionadas con estructuras socioculturales y dinámicas del mercado laboral. El análisis de Laborum identifica diversos factores que contribuyen a la persistencia de esta brecha:
Los estereotipos sobre el rol de género influyen en la percepción de las habilidades y el valor de trabajo de las mujeres. Esto se traduce en una segmentación de roles donde las mujeres tienden a concentrarse en funciones de apoyo o administrativas con menor remuneración, mientras que los hombres se distribuyen en posiciones de mayor responsabilidad y recompensa económica.
Las mujeres enfrentan mayores dificultades para acceder a puestos de alta jerarquía, lo que limita su capacidad de acumular experiencia y ascender en las organizaciones. Según el Ministerio de Economía de Chile, el 34% de las personas designadas en altos cargos a través del Sistema de Alta Dirección Pública son mujeres, un récord histórico, pero aún insuficiente.
La participación de las mujeres en el mercado laboral ha crecido, pero aún enfrenta desafíos estructurales. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en 2012 la tasa de participación laboral femenina en Chile era inferior al 50%, una de las más bajas de América Latina. Aunque esta cifra ha aumentado, sigue estando por debajo de la masculina.
La brecha también refleja patrones culturales que normalizan la desigualdad. Las mujeres tienden a tener autoexpectativas salariales más bajas que los hombres, lo que puede influir en las ofertas que reciben. Esta dinámica se refuerza en entornos laborales donde la desigualdad está normalizada.
La persistente diferencia salarial en Chile tiene consecuencias directas en la autonomía económica de las mujeres, sus oportunidades de desarrollo y la capacidad del país para avanzar hacia un mercado laboral moderno, competitivo y equitativo.
Entre los principales impactos se encuentran:
Combatir esta brecha requiere políticas de transparencia, equidad interna e incentivos organizacionales claros. Según Ugarte, es fundamental diseñar beneficios laborales no sesgados por género, como flexibilidad de horarios, trabajo remoto y opciones híbridas que permitan a hombres y mujeres conciliar sus responsabilidades laborales y familiares.
En América Latina, la participación económica de las mujeres ha mejorado, pero las desigualdades persisten. Según el informe Global Gender Gap Report 2023 del Foro Económico Mundial, América Latina ha cerrado aproximadamente el 74,3% de su brecha de género, situándose como la tercera región con mayor paridad a nivel mundial. Sin embargo, aún queda mucho por hacer para lograr una equidad plena.
En el contexto global, Chile se mantiene con una brecha salarial de 11,5%, la más alta de la región. A pesar de los avances en la participación femenina en el mercado laboral, los niveles de remuneración siguen reflejando una desigualdad estructural que requiere acciones concertadas por parte del gobierno, las empresas y la sociedad civil.
La brecha salarial de género en Chile es un desafío persistente que afecta no solo a las mujeres, sino al desarrollo económico y social del país. Los datos disponibles muestran que la desigualdad se mantiene en todos los niveles educativos y sectores económicos, con implicancias profundas en la equidad, la estabilidad financiera y el bienestar de las mujeres.
Avanzar hacia un mercado laboral más equitativo requiere políticas públicas efectivas, cambios culturales y la participación activa de todos los actores involucrados. En el contexto regional, como en Villarrica, es fundamental que las autoridades locales trabajen en conjunto con instituciones educativas, empresas y organizaciones sociales para promover la equidad de género y fomentar un entorno laboral inclusivo y justo.