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juni 11, 2026
La evasión del pago en el sistema de transporte público es un fenómeno que ha generado interés académico y debate público en Chile. Este artículo presenta un análisis basado en dos estudios clave que exploran distintas dimensiones de esta problemática. Estos trabajos, desarrollados por instituciones académicas y gubernamentales, buscan comprender las causas, las estrategias de control y los modelos teóricos que pueden aplicarse al problema de la evasión en el transporte público.
A través de una combinación de análisis cualitativo y modelos matemáticos, estas investigaciones aportan una base teórica y práctica para reflexionar sobre la gestión de la evasión en sistemas de transporte, con especial énfasis en el contexto chileno. A continuación, se presenta un análisis estructurado de los hallazgos más relevantes de ambos estudios.
El Laboratorio de Innovación Pública (LIP) ha desarrollado un estudio exploratorio sobre el problema de la evasión en el sistema de transporte público metropolitano, específicamente en el contexto de Transantiago. Este trabajo fue impulsado por el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones y liderado por el Centro de Políticas Públicas y la Escuela de Diseño de la Pontificia Universidad Católica de Chile, en colaboración con el Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (CEDEUS).
El objetivo del estudio fue identificar hallazgos relevantes que sirvieran de base para el diagnóstico y diseño de soluciones orientadas a reducir la evasión en el sistema de transporte público. Según el informe, la evasión no solo representa un problema económico, sino también un desafío de orden público y gestión urbana.
Uno de los hallazgos clave del estudio es que, si bien existen diversas teorías sobre las causas que motivan la evasión, la mayoría de los estudios no permiten profundizar en el perfil de los evasores ni en las razones específicas que justifican su conducta. Esto sugiere que hay una necesidad de investigaciones más detalladas y específicas que permitan comprender los patrones de comportamiento y las variables que influyen en la decisión de no pagar el pasaje.
En los últimos años, el sistema de transporte público metropolitano ha enfrentado altos niveles de evasión en el pago de la tarifa de los buses. Este fenómeno ha generado pérdidas tanto para las empresas operadoras como para el Estado, y ha planteado un desafío para las autoridades encargadas de garantizar la viabilidad y la sostenibilidad del sistema.
Aunque existen múltiples causas que pueden explicar la evasión, desde el punto de vista de los estudios consultados, no se han identificado con claridad perfiles ni motivaciones específicas de los evasores. Esto complica la formulación de estrategias efectivas de control y prevención.
El estudio del Laboratorio de Innovación Pública plantea la necesidad de abordar la evasión no solo desde una perspectiva técnica o operativa, sino también desde una perspectiva social y cultural. Esto implica considerar factores como la percepción del usuario sobre el sistema, la calidad del servicio ofrecido, y las condiciones económicas de la población.
Un segundo enfoque para el estudio de la evasión es el desarrollo de modelos matemáticos y teóricos que permitan entender y predecir las estrategias de control. En este sentido, una tesis presentada en 2016 por un magíster en Gestión de Operaciones e Ingeniero Civil Matemático, modela el problema de la evasión como un juego de Stackelberg sobre un grafo dirigido. Este modelo representa una interacción entre dos jugadores: un inspector (el líder) y un evasor (el seguidor).
En este contexto, el inspector se ubica aleatoriamente sobre un arco de la red y su estrategia consiste en fijar una distribución de probabilidad de inspección. Por otro lado, el evasor elige un camino entre dos nodos fijos y, si atraviesa el arco donde se encuentra el inspector, debe pagar una multa antes de continuar su viaje.
Este modelo permite distinguir entre dos tipos de evasores: los no adaptativos, que continúan su viaje por el camino escogido previamente sin modificar su ruta, y los adaptativos, que ajustan su trayecto en base a las condiciones del sistema. Para el caso del evasor no adaptativo, se demuestra que el problema de decisión asociado es NP-completo, mientras que para el adaptativo, la complejidad sigue siendo un tema abierto.
Los modelos teóricos, como el descrito en la tesis, son útiles para entender las dinámicas de la evasión y diseñar estrategias de control más eficientes. Sin embargo, su aplicación práctica puede enfrentar limitaciones, especialmente en sistemas complejos como el de Transantiago, donde intervienen múltiples variables y actores.
Una de las ventajas de estos modelos es que permiten simular distintas escenarios y evaluar el impacto de distintas estrategias de control. Esto es especialmente relevante para sistemas donde la instalación de barreras físicas o torniquetes no es siempre posible o deseable. En tales casos, el control del pago a bordo puede ser una alternativa viable, siempre que se acompañe de un diseño estratégico que maximice la efectividad del control.
No obstante, los modelos matemáticos no son una solución por sí solos. Para que sean útiles, deben integrarse con una política pública que contemple no solo aspectos técnicos, sino también sociales, económicos y culturales. Esto implica la necesidad de un enfoque multidisciplinario que combine la ciencia, la política y la gestión pública.
La gestión de la evasión en el transporte público implica múltiples desafíos, que van desde la implementación de estrategias técnicas de control hasta la formulación de políticas públicas que respondan a las necesidades de la población. Según el informe del Laboratorio de Innovación Pública, uno de los principales desafíos es la falta de información sobre el perfil de los evasores y las causas que los motivan.
Este desconocimiento limita la capacidad de las autoridades para diseñar estrategias de control efectivas. Por ejemplo, si la evasión se debe principalmente a factores económicos, como la dificultad de pagar el pasaje, entonces las soluciones pueden incluir subsidios o descuentos para ciertos grupos de la población. Si, por otro lado, la evasión se debe a factores culturales o de percepción, entonces las soluciones pueden involucrar campañas de sensibilización o mejoras en la calidad del servicio.
Otro desafío es el balance entre la seguridad del sistema y la comodidad del usuario. En muchos casos, las medidas de control que son más efectivas también pueden ser más intrusivas o generar incomodidad para los pasajeros. Por ejemplo, la presencia de inspectores en los buses puede ser efectiva para reducir la evasión, pero también puede generar incomodidad o incluso hostilidad entre los usuarios.
A partir de los hallazgos de los estudios consultados, se pueden formular varias recomendaciones para el diseño de estrategias de control de la evasión en el transporte público. En primer lugar, se recomienda realizar investigaciones más profundas sobre el perfil de los evasores y las causas que los motivan. Esto permitiría diseñar estrategias más específicas y efectivas.
En segundo lugar, se sugiere incorporar modelos teóricos y matemáticos, como el juego de Stackelberg, para simular distintos escenarios y evaluar el impacto de distintas estrategias de control. Estos modelos pueden ser útiles tanto para el diseño de estrategias como para la evaluación de su efectividad.
En tercer lugar, se propone un enfoque multidisciplinario que combine aspectos técnicos, sociales y culturales. Esto implica la necesidad de involucrar a distintos actores, como académicos, técnicos, representantes de la sociedad civil y autoridades públicas, en el diseño y evaluación de estrategias de control.
Finalmente, se sugiere que las estrategias de control se acompañen de medidas complementarias que mejoren la calidad del servicio y la percepción del usuario. Esto puede incluir mejoras en la puntualidad, la frecuencia y la seguridad del sistema, así como campañas de sensibilización sobre la importancia del pago del pasaje para la sostenibilidad del sistema.
La evasión del pago en el transporte público es un fenómeno complejo que requiere un enfoque integral y multidisciplinario. Los estudios revisados en este artículo aportan distintas perspectivas sobre el problema, desde análisis cualitativos hasta modelos teóricos y matemáticos. Estos trabajos destacan la necesidad de comprender las causas y motivaciones de los evasores, así como de diseñar estrategias de control efectivas y sostenibles.
Aunque la evasión representa un desafío significativo para el sistema de transporte público, también ofrece oportunidades para innovar y mejorar la gestión del sistema. A través de investigaciones más profundas, el diseño de estrategias basadas en modelos teóricos y un enfoque multidisciplinario, es posible abordar este problema de manera más efectiva y sostenible.