El Horizonte del Biobío: Un Recorrido Exhaustivo por el Patrimonio, la Naturaleza y la Identidad de Concepción
juni 11, 2026
En los últimos años, el sistema de pagos en Chile ha experimentado un cambio notable, con una reducción gradual del uso del efectivo y un aumento significativo en la adopción de medios digitales como las tarjetas de débito y billeteras electrónicas. Estudios recientes revelan cómo estos cambios afectan a distintos segmentos de la población, especialmente en relación con su situación socioeconómica. Este artículo analiza las tendencias actuales del uso de efectivo frente al uso de tarjetas, con énfasis en las implicaciones para los ciudadanos, incluyendo los residentes de Villarrica, y cómo estos cambios reflejan una evolución social y tecnológica del país.
Los datos obtenidos de múltiples estudios, entre ellos los realizados por Ipsos, el Banco Central de Chile, Nuek y Prosegur Cash, muestran que el efectivo, aunque sigue siendo relevante, cede terreno frente a las tarjetas de débito y los métodos digitales de pago. De acuerdo con el estudio del Banco Central de Chile, el efectivo representa el 31% del total de transacciones en el país, segundo lugar después del débito (47%). Este porcentaje es consistente con tendencias observadas en el 2024, donde el efectivo fue el medio de pago más frecuente en ferias (72%), transporte público (51%) y comercio minorista (36%).
A pesar de la digitalización progresiva, el efectivo mantiene una presencia significativa, especialmente en contextos donde las opciones digitales no están disponibles o no son prácticas. Según el informe de Ipsos, el 58% de los chilenos sigue utilizando efectivo, lo que le otorga el segundo lugar en uso, junto con las billeteras digitales. No obstante, el efectivo destaca por su uso en compras presenciales, mientras que las billeteras digitales se emplean principalmente en transacciones en línea.
Las tarjetas de débito son el medio de pago más utilizado en Chile. En el informe de Ipsos se señala que el 80% de los encuestados mencionaron utilizar este tipo de tarjeta. En el informe del Banco Central de Chile, se refleja un uso aún más extendido, con el 47% del total de transacciones correspondiendo al débito. Este método de pago no solo ha ganado terreno por su conveniencia, sino también por su seguridad y por la capacidad de ofrecer mayor control financiero a los usuarios.
Además, en el periodo comprendido entre 2023 y 2024, el uso de tarjetas de débito físicas aumentó del 81% al 87%, según datos de Nuek. Esto refleja un fuerte cambio de hábitos en la población, que prefiere ahora métodos de pago que ofrecen mayor rapidez y comodidad. Javier Rey, CEO de Nuek, destacó que el cambio de hábito de los chilenos ha sido fundamental para este progreso, pasando de pagar con efectivo a usar tarjetas, y recientemente a adoptar métodos de pago digitalizados, como los pagos contactless o con móvil.
El crecimiento de los pagos contactless es otro de los aspectos más notables. Solo en junio de 2024 se procesaron más de 20 millones de transacciones de este tipo en el país, lo que evidencia una rápida adopción de esta tecnología. El crecimiento del uso de pagos contactless no solo está asociado a la conveniencia, sino también a la necesidad de adaptarse a nuevas formas de interacción con la tecnología, especialmente en contextos urbanos y modernos.
A pesar del crecimiento de los medios digitales, el efectivo mantiene su importancia en ciertos contextos y para ciertos grupos de la población. Según datos del Banco Central de Chile, el 63% de la población bancarizada utilizó efectivo en 2024, una disminución respecto al 70% de 2023. Sin embargo, en regiones como Villarrica, y en general en el interior del país, el efectivo sigue siendo fundamental para muchas transacciones diarias.
En el informe del Banco Central se resalta que el efectivo es especialmente relevante en ferias, transporte público y pequeños comercios, donde se mantiene como el medio de pago más frecuente. El 72% de las transacciones en ferias se realizan con efectivo, al igual que el 51% en transporte público y el 36% en comercio minorista. Estos datos reflejan la importancia del efectivo en contextos donde no siempre están disponibles opciones digitales o donde los usuarios prefieren operar con dinero físico.
El director de Prosegur Cash, Mauricio Gonçalves, mencionó que el efectivo mantiene su relevancia no solo por su universalidad y confiabilidad, sino también por la libertad que ofrece a los usuarios. Además, señaló que en áreas rurales o alejadas, el acceso a medios digitales no siempre es posible, lo que hace que el efectivo siga siendo esencial para garantizar la inclusión financiera.
Un aspecto clave en el análisis del uso de medios de pago es su distribución según el estrato socioeconómico. Según el estudio de Ipsos, el uso de billeteras digitales es mayor entre personas de 35 a 49 años y de todos los segmentos socioeconómicos. No obstante, hay diferencias claras en la adopción de métodos digitales entre distintos estratos. Mientras que los segmentos de mayor ingreso tienden a utilizar más frecuentemente tarjetas y billeteras digitales, los de menores ingresos siguen dependiendo en mayor medida del efectivo.
Este fenómeno se explica en parte por el acceso a servicios bancarios y tecnológicos. Las personas de estratos socioeconómicos más bajos, que a menudo no tienen acceso a una tarjeta de débito o a una billetera digital, prefieren el efectivo por su simplicidad y por la confianza que generan los billetes y monedas. Además, en algunos casos, el uso de efectivo permite una mejor administración del presupuesto, ya que no implica el uso de comisiones ni la acumulación de deuda.
Por otro lado, en estratos socioeconómicos más altos, la digitalización ha avanzado de manera más rápida. Estos grupos tienden a utilizar tarjetas de débito o crédito con mayor frecuencia, y también han adoptado métodos de pago como las billeteras digitales y los pagos contactless. Según el informe de Nuek, las tarjetas de crédito también han visto un aumento en su uso, pasando del 75% al 82% entre 2023 y 2024.
El Banco Central de Chile y Prosegur Cash han señalado la importancia de mantener y fortalecer la infraestructura que permite el acceso al efectivo en todo el país. A pesar del decrecimiento en su uso, el efectivo sigue siendo una herramienta clave para muchas personas, especialmente en regiones donde la digitalización no ha llegado a todos los sectores.
En este sentido, el fortalecimiento de la red de cajeros automáticos y puntos de retiro es fundamental para garantizar que las personas tengan acceso al dinero físico cuando lo necesiten. Esta infraestructura no solo facilita el uso del efectivo, sino que también contribuye a la inclusión financiera, permitiendo que personas que no tienen acceso a servicios digitales puedan participar en la economía local.
En Villarrica, como en otras regiones del interior del país, la continuidad del efectivo como medio de pago es esencial para mantener la viabilidad de las transacciones en el sector informal y en pequeños negocios. La presencia de cajeros automáticos y otros puntos de retiro seguros permite a los ciudadanos acceder al dinero físico de manera segura y confiable, lo que es especialmente importante en contextos donde el acceso a internet o a servicios bancarios digitales es limitado.
La evolución del sistema de pagos en Chile refleja una transición que no solo está marcada por el progreso tecnológico, sino también por cambios en los comportamientos de los consumidores. Aunque el efectivo sigue siendo relevante, especialmente en ciertos contextos y para ciertos grupos de la población, la tendencia general apunta hacia un aumento en el uso de medios digitales.
Según el estudio de Nuek, Chile es uno de los países con mayor reducción del uso del efectivo en la región, lo que refleja la rápida adopción de métodos modernos de pago. Este cambio no solo afecta a los ciudadanos en términos de hábitos de consumo, sino que también tiene implicaciones para el sistema financiero y para las políticas públicas.
En este contexto, es fundamental que las autoridades y los proveedores de servicios financieros trabajen en conjunto para garantizar que la transición hacia un sistema de pagos más digitalizado no deje a nadie atrás. La convivencia entre lo físico y lo digital es clave para una economía inclusiva y sostenible.
El uso de efectivo y tarjetas en Chile refleja una transición en curso hacia un sistema de pagos más digitalizado. Aunque el efectivo sigue siendo relevante, especialmente en ciertos contextos y para ciertos grupos de la población, la tendencia general apunta hacia un aumento en el uso de tarjetas de débito, tarjetas de crédito y métodos digitales de pago.
En Villarrica, como en otras regiones del interior del país, el efectivo sigue desempeñando un papel importante en la economía local, especialmente en pequeños negocios, ferias y transporte público. Sin embargo, la adopción de métodos digitales está en aumento, lo que implica una necesidad de adaptación por parte de los ciudadanos y de los proveedores de servicios financieros.
Mientras se promueve la digitalización, es fundamental garantizar que el acceso al efectivo no se vea comprometido, especialmente para personas que dependen de este medio para sus transacciones diarias. La infraestructura de cajeros automáticos y puntos de retiro debe ser fortalecida para asegurar que todos puedan acceder al dinero físico cuando lo necesiten.
En resumen, el futuro del sistema de pagos en Chile depende de un equilibrio entre la adopción de tecnologías modernas y la preservación de los medios tradicionales que siguen siendo relevantes para muchos ciudadanos. Esta transición debe ser inclusiva, segura y accesible para todas las personas, sin importar su ubicación o estrato socioeconómico.