El Horizonte del Biobío: Un Recorrido Exhaustivo por el Patrimonio, la Naturaleza y la Identidad de Concepción
juni 11, 2026
La vida sexual de los chilenos ha estado en constante transformación, reflejada en estudios recientes que muestran una tendencia a la disminución de la frecuencia de relaciones, un descenso en la satisfacción general y la existencia de brechas significativas entre distintos grupos sociales y de género. Estas conclusiones emergen de investigaciones realizadas por instituciones como Activa Research y la Universidad Católica, las cuales han permitido obtener una visión más precisa del comportamiento sexual de la población chilena en los últimos años.
Este artículo, basado en información proveniente de estudios recientemente publicados, busca presentar un análisis detallado sobre los cambios en la vida sexual de los chilenos, enfocándose en aspectos como la frecuencia de actividad, la percepción de importancia del sexo y las diferencias entre distintos segmentos de la población. Se pretende brindar una visión objetiva y actualizada que sea de interés tanto para los habitantes del territorio villarricense como para aquellos interesados en conocer la realidad social del país.
Uno de los hallazgos más destacados es el descenso en la proporción de personas que reportan tener actividad sexual. Según un estudio realizado por Activa Research en abril de 2025, el 75% de la población mayor de 18 años en Chile declara mantener actividad sexual actualmente, lo que representa una reducción de 4 puntos porcentuales respecto a los datos de 2023, cuando este porcentaje era del 79,1%. En este mismo estudio, un 25% de los chilenos reconoció no tener ninguna actividad sexual, un aumento en comparación con los 20,9% registrados en 2023.
La disminución no solo se manifiesta en el número de personas activas sexualmente, sino también en la frecuencia con que mantienen relaciones. El promedio de frecuencia mensual de relaciones sexuales pasó de 5,6 en 2023 a 5,2 en 2025. Esta reducción, aunque aparentemente pequeña, refleja una tendencia generalizada de disminución en la intensidad de la vida sexual de la población chilena.
Por otro lado, la frecuencia de relaciones se distribuye de manera variada. Solo un 5,9% de los encuestados mantiene relaciones sexuales todos los días, mientras que el 25,4% de la población las tiene entre dos y tres veces por semana. Esta distribución indica que la mayoría de los chilenos reporta mantener relaciones con una frecuencia moderada, lo cual podría estar influenciado por factores como el ritmo laboral, las responsabilidades familiares o cambios en las dinámicas sociales.
El estudio también revela diferencias notables entre hombres y mujeres en cuanto a la actividad sexual. Mientras que el 79,7% de los hombres declara tener actividad sexual actualmente, esta proporción disminuye a 70,4% en las mujeres. Esta brecha podría estar relacionada con factores culturales, sociales o psicológicos que afectan distintamente a ambos géneros.
En cuanto a las diferencias por nivel socioeconómico, los datos son particularmente elocuentes. En los sectores de ingresos altos (ABC1), el promedio de relaciones sexuales al mes alcanza las 6,1, mientras que en el grupo C3 esta cifra baja a 4,7. Esta diferencia sugiere que el nivel de actividad sexual podría estar vinculado con factores como el acceso a servicios de salud sexual, la educación, el tiempo libre disponible y otros recursos materiales o intelectuales.
Por edades, la población más activa sexualmente corresponde a los adultos entre 31 y 40 años, quienes reportan un promedio de 7,2 relaciones sexuales al mes. Este grupo, en general, se encuentra en una etapa de vida donde la estabilidad laboral, social y familiar es más común, lo que podría facilitar una mayor frecuencia sexual.
Por el contrario, los mayores de 51 años reportan una frecuencia promedio de solo 3,7 relaciones sexuales al mes, lo que podría estar asociado a factores biológicos, de salud o a cambios en las dinámicas de pareja con el paso de los años. Los jóvenes entre 18 y 30 años, por su parte, reportan una frecuencia ligeramente superior a los mayores, con 5,3 encuentros al mes.
Un aspecto relevante abordado en el estudio es la percepción que los chilenos tienen sobre la importancia del sexo en sus vidas. Según los datos, la mitad de los encuestados (49,9%) considera que el sexo es "importante o muy importante". Esta percepción es más fuerte en los sectores socioeconómicos altos, donde un 55,1% lo valora positivamente. En cambio, en los sectores más bajos, el porcentaje cae a 45%, lo que sugiere una relación entre la importancia asignada al sexo y el nivel de vida.
Por otro lado, un cuarto de los encuestados (25,3%) considera que lo sexual es "medianamente importante", mientras que un 27,3% lo percibe como "nada importante". Esta última proporción es claramente superior a la registrada en 2023, cuando solo un 25,2% de los encuestados sostenía esta opinión. El aumento en el número de personas que consideran que el sexo no tiene gran relevancia en sus vidas podría estar relacionado con cambios en los valores sociales, en las dinámicas de pareja o en las prioridades personales.
Otra variable clave en el análisis es el nivel de satisfacción con la vida sexual. Según Activa Research, uno de cada cuatro encuestados declara no tener actividad sexual, lo cual puede estar asociado a factores como la soltería, la decisión de no mantener relaciones o problemas de salud. Además, el descenso en la frecuencia de relaciones sexuales se suma a un descenso en los niveles de satisfacción general, lo cual plantea interrogantes sobre la calidad de las relaciones íntimas en el país.
Si bien no se proporcionan datos específicos sobre la percepción de satisfacción, el estudio sugiere que las diferencias por género y clase social también se manifiestan en este aspecto. Por ejemplo, en los sectores socioeconómicos altos, donde se reporta una mayor frecuencia de relaciones sexuales, podría esperarse un nivel de satisfacción más alto, aunque esto no se menciona explícitamente en los datos proporcionados.
El estudio de 2025 se enmarca en una serie de investigaciones sobre la salud y sexualidad en Chile. La primera encuesta relevante en este ámbito fue realizada por la Universidad Católica en 2022-2023, como parte de la Encuesta Nacional de Salud, Sexualidad y Género (ENSSEX). Este estudio, ejecutado por la Dirección de Estudios Sociales (DESUC) de la Universidad Católica, entrevistó a más de 20 mil personas mayores de 18 años residentes en Chile. Su principal objetivo era obtener información científica para el diseño, implementación y evaluación de políticas públicas relacionadas con la salud sexual y la igualdad de género.
Según los resultados de ENSSEX, el 74,1% de la población mayores de 18 años señala tener una muy buena o buena calidad de vida sexual. El mayor promedio de bienestar con la vida sexual corresponde a la población de entre 30 y 39 años, lo que refuerza la idea de que la edad y la etapa de vida son factores importantes en la percepción de satisfacción sexual.
En comparación, el estudio de 2025 de Activa Research muestra una tendencia a la disminución tanto en la frecuencia como en la satisfacción, lo cual podría indicar cambios sociales o psicológicos más profundos en la población chilena.
Los datos presentados se basan en estudios realizados mediante encuestas representativas de la población. El estudio de Activa Research, por ejemplo, contempló 1.036 entrevistas online a hombres y mujeres mayores de 18 años, pertenecientes a todos los grupos socioeconómicos (ABC1, C2, C3 y DE), con cobertura en 165 comunas de Santiago y regiones. La muestra fue ponderada para representar la edad, género, zona y nivel socioeconómico, garantizando así una representatividad estadística.
El margen de error del estudio es de ±3% y el nivel de confianza del 95%, lo cual es considerado adecuado para estudios de mercado y opinión pública. Además, el estudio se realizó bajo la norma de calidad internacional ISO 20252, lo que asegura una metodología rigurosa y confiable.
Por otro lado, la encuesta ENSSEX 2022-2023 fue ejecutada por una institución académica y contempló una muestra mucho más amplia (más de 20 mil personas), lo que permite hacer comparaciones más robustas con estudios anteriores, como el de 1998, centrado en el comportamiento sexual en el Conosur.
Los datos obtenidos de estos estudios no solo son relevantes desde un punto de vista estadístico, sino que también permiten reflexionar sobre aspectos culturales, sociales y psicológicos que afectan la vida sexual de los chilenos. La disminución en la frecuencia de relaciones sexuales y la mayor percepción de insatisfacción sugieren que existen factores que están influyendo en la calidad de las relaciones íntimas.
Entre estos factores podrían estar el estrés laboral, la precariedad económica, los cambios en las dinámicas de pareja, el envejecimiento poblacional, o incluso una mayor conciencia sobre la salud sexual y el bienestar emocional. Además, las brechas por género y clase social sugieren que ciertos grupos de la población enfrentan mayores desafíos en materia de salud sexual y satisfacción personal.
Desde el punto de vista municipal, estos datos podrían servir como insumo para el diseño de políticas públicas orientadas a promover el bienestar sexual y emocional de la población, particularmente en comunas como Villarrica, donde las características socioeconómicas y culturales pueden influir en la percepción y práctica de la sexualidad.
La vida sexual de los chilenos ha experimentado una disminución en la frecuencia de relaciones, acompañada por una mayor percepción de insatisfacción y brechas entre distintos grupos sociales y de género. Estos cambios reflejan una realidad compleja que involucra factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales. Los estudios realizados por instituciones como Activa Research y la Universidad Católica han sido claves para comprender esta evolución y para identificar áreas de intervención que puedan mejorar la calidad de vida de la población.
Desde el Municipio de Villarrica, es fundamental considerar estos datos como una base para promover la salud sexual, la educación y el bienestar integral de los habitantes. La comprensión de estos temas no solo permite una mejor planificación de recursos y servicios, sino también la generación de políticas públicas más efectivas y equitativas.