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juni 11, 2026
El estudio "Generaciones", realizado por Activa Research en colaboración con la red internacional WIN (Worldwide Independent Network of Market Research), ha proporcionado una visión detallada sobre las percepciones, creencias y comportamientos de la población chilena en comparación con el resto del mundo. Este análisis, llevado a cabo entre diciembre de 2023 y enero de 2024, y nuevamente proyectado hacia finales de 2024 e inicios de 2025, abarca una muestra significativa de 33.386 a 35.515 entrevistas en 39 países. El objetivo principal de esta investigación es identificar cómo las personas de diferentes edades y grupos socioeconómicos perciben temáticas cruciales como la juventud, la vejez y la paternidad, basándose en la premisa de que quienes nacen en periodos cercanos comparten experiencias de vida que influyen en su adaptación al mundo.
Para la comunidad de Villarrica, entender estos datos es fundamental, ya que no solo reflejan tendencias nacionales, sino que también pueden ofrecer pistas sobre las dinámicas locales, la planificación de políticas públicas municipales y las necesidades de sus habitantes en distintas etapas de la vida.
Uno de los hallazgos más consistentes y reveladores del estudio "Generaciones" es la percepción temporal sobre la juventud y la vejez. Según los datos recopilados por Activa Research y WIN, existe un consenso notable entre los chilenos respecto a cuándo dejan de sentirse jóvenes y cuándo comienzan a percibirse a sí mismos como viejos.
En promedio, los ciudadanos chilenos dejan de sentirse jóvenes a los 42 años. Este dato se mantiene estable tanto en hombres como en mujeres, y se repite en las diferentes versiones del estudio, ya sea la medición realizada a finales de 2023 y principios de 2024, o la proyección presentada para finales de 2024. Esta transición ocurre cuatro años antes que el promedio mundial, donde la sensación de juventud se extiende hasta los 46 años.
Sin embargo, la percepción de la vejez muestra matices interesantes. El estudio señala que, en promedio, los chilenos comienzan a sentirse viejos a los 50 años. Nuevamente, la brecha con el promedio mundial es significativa; a nivel internacional, esta percepción surge a los 54 años. Es importante destacar que, si bien la edad promedio para sentirse viejo es de 50 años, otras fuentes citadas en el estudio sugieren variaciones sutiles, indicando que la sensación de vejez puede comenzar a los 49 años, especialmente cuando se analizan las diferencias por sexo.
En cuanto al género, las mujeres chilenas tienden a sentirse más viejas desde los 50 años, mientras que los hombres reportan esta sensación a los 49 años. Esta ligera diferencia puede reflejar diversas presiones sociales o expectativas de género que influyen en la autopercepción a medida que avanza la edad.
El estudio "Generaciones" profundiza en cómo la realidad económica y social modifica la percepción del tiempo y la edad. Al segmentar la población por Grupo Socioeconómico (GSE), se observan disparidades claras en el momento en que las personas dejan de sentirse jóvenes.
El estrato socioeconómico ABC1, que generalmente agrupa a personas con mayores ingresos y acceso a educación superior, reporta dejar de sentirse joven a los 45 años. En contraste, el grupo socioeconómico DE, que representa a las capas más bajas de la pirámide social, indica que esta sensación de juventud termina a los 41 años.
Esta diferencia de cuatro años sugiere que factores como el acceso a recursos, la salud, el bienestar y quizás una menor carga de estrés laboral o económico permiten a los sectores más acomodados prolongar su sensación subjetiva de juventud.
La percepción de la vejez también se ve afectada por el nivel socioeconómico. El grupo DE comienza a sentirse viejo a los 47 años, tres años antes que el promedio nacional. Este dato es crucial para entender las realidades de la población más vulnerable, quienes pueden sentir el peso del envejecimiento y las limitaciones físicas o económicas mucho antes que sus pares de mayores ingresos.
La decisión de formar una familia es otro de los ejes centrales del estudio. Los datos revelan una transformación en las actitudes hacia la paternidad y la maternidad en Chile. Aproximadamente, un 20% de los chilenos declara que no tiene hijos y no tiene intención de tenerlos en el futuro. Adicionalmente, un 7% de la población aún no ha decidido si quiere ser padre o madre.
Por otro lado, un 44% de los encuestados afirma que no planea tener más hijos porque ya ha cumplido con esa meta familiar. Un 14% restante expresa su deseo de tener más hijos, a pesar de ya ser padres.
Estos datos adquieren mayor profundidad al analizar las diferencias generacionales y de género. En el grupo de edad de 18 a 25 años, las diferencias son abismales: el 83% de los hombres en este rango etario tiene planes de paternidad, en comparación con solo el 32% de las mujeres del mismo grupo de edad. Esta brecha de género en la intención de tener hijos es uno de los hallazgos más relevantes y podría estar vinculado a cambios en las prioridades de las jóvenes generaciones, mayores oportunidades laborales para la mujer, o una mayor toma de conciencia sobre las implicaciones de la maternidad.
Para contextualizar estos hallazgos, es útil comprender la base teórica que sustenta el análisis de las generaciones. El estudio se apoya en la popular teoría generacional propuesta por William Strauss y Neil Howen en 1991. Según explica la profesora Gloria Zavala de la Universidad de Chile, esta teoría sugiere que las personas nacidas en periodos históricos similares comparten arquetipos y experiencias que se repiten cíclicamente, influyendo en su comportamiento y visión del mundo.
Aunque la teoría se originó en Estados Unidos, se ha aplicado para definir grupos como la Generación X ("Baby Boomers") o la Generación Y ("Millennials"). Entender estas dinámicas ayuda a las autoridades locales a interpretar por qué diferentes grupos etarios en Villarrica pueden tener necesidades y expectativas distintas respecto a los servicios municipales, la tecnología o la participación cívica.
Un aspecto crucial para la planificación de políticas públicas de salud y envejecimiento activo es la actitud de la población hacia su propia longevidad. El estudio revela que un 58% de los chilenos valora más la calidad de vida que su duración. Esto indica una preferencia por vivir con bienestar y plenitud, aunque sea por menos tiempo, antes que prolongar la existencia en condiciones de baja calidad.
Sin embargo, existe una desconexión entre esta valoración y la acción concreta. Solo un 28% de la población está tomando medidas reales para prepararse para la vejez. Esta brecha entre la percepción y la acción es un desafío significativo. Para la Municipalidad de Villarrica, esto sugiere la necesidad de implementar programas educativos y de promoción que incentiven a los ciudadanos a planificar activamente su retiro y salud futura, fomentando ahorros, hábitos saludables y prevención.
Los resultados del estudio "Generaciones" ofrecen una radiografía valiosa para la gestión local. En Villarrica, una ciudad que combina tradición y dinamismo, estas tendencias nacionales probablemente se reflejen en su demografía.
Conocer que la juventud subjetiva termina a los 42 años, y que la vejez se percibe tempranamente en los estratos más vulnerables (a los 47 años), permite diseñar programas de recreación, cultura y deporte que atiendan a adultos jóvenes y de mediana edad, fomentando un envejecimiento activo desde etapas tempranas.
Además, la marcada diferencia en la intención de paternidad entre hombres y mujeres jóvenes (83% vs 32%) puede influir en la demanda futura de servicios de educación inicial, salud infantil y apoyo a la familia, sugiriendo un posible cambio en la estructura familiar tradicional que las autoridades deben considerar en su planificación a largo plazo.
El estudio "Generaciones" realizado por Activa Research y WIN es una herramienta fundamental para comprender la psicología y las aspiraciones de la sociedad chilena actual. Los datos indican que los chilenos se sienten "viejos" antes que el resto del mundo, a los 49 o 50 años, y dejan de sentirse jóvenes a los 42 años. Estas percepciones varían según el nivel socioeconómico, siendo los grupos más desfavorecidos quienes experimentan este cambio generacional a edades más tempranas.
Asimismo, la paternidad está siendo redefinida por las nuevas generaciones, con una notable brecha de género en los planes de futuro. Finalmente, aunque la mayoría de los chilenos prioriza la calidad de vida sobre la duración, solo una minoría se prepara activamente para la vejez. Para el municipio de Villarrica, estos datos son un callado a la reflexión y la acción, subrayando la importancia de políticas públicas inclusivas que aborden las realidades de cada generación y grupo social, promoviendo un bienestar integral desde la juventud hasta la adultez mayor.