El Horizonte del Biobío: Un Recorrido Exhaustivo por el Patrimonio, la Naturaleza y la Identidad de Concepción
juni 11, 2026
El Lago Villarrica, uno de los atractivos naturales más emblemáticos de la región de La Araucanía, ocupa un lugar central tanto en el desarrollo turístico como en la identidad cultural del área. Este cuerpo de agua de 175 kilómetros cuadrados y una profundidad de hasta 135 metros no solo es un lugar privilegiado para la práctica de deportes acuáticos y el disfrute del paisaje, sino también un escenario donde confluyen la geografía, la historia y la riqueza de las leyendas mapuches. En este artículo se explorará el origen geográfico del lago, su importancia en el contexto regional y las narrativas tradicionales que lo rodean, con énfasis en las leyendas vinculadas al volcán Quetrupillán y al mito de Lican Ray, una princesa mapuche cuya historia se entrelaza con la ribera del lago Calafquén.
El Lago Villarrica, ubicado en el corazón del área lacustre de la región, fue formado hace miles de años por el represamiento de una morrena terminal de la última glaciación. Sus aguas provienen principalmente de los ríos Pucón, Trancura y Menetue, y finalmente desembocan en el Océano Pacífico a través del Río Toltén. Este entorno natural es el hogar de dos comunas importantes: Villarrica y Pucón, cuyas actividades económicas y turísticas están fuertemente ligadas al lago.
La isla Aillaquillen, ubicada en el centro del lago, es uno de los elementos más representativos de esta zona. Además de su belleza natural, el lago atrae a navegantes, pescadores y amantes de la fotografía, gracias a su entorno privilegiado: el volcán Villarrica como telón de fondo y una cordillera imponente que lo rodea. Durante los meses de diciembre a marzo, las condiciones climáticas son ideales para la práctica de diversas actividades acuáticas, lo que convierte al lago en un destino turístico de gran relevancia.
El lago Villarrica tiene un origen glacial, resultado del represamiento de una morrena terminal durante la última glaciación. Este proceso ocurrió hace miles de años y dio lugar a la formación del cuerpo de agua que hoy conocemos. La morrena, un montículo de sedimentos acumulados por el hielo, actuó como una barrera natural que retuvo las aguas de deshielo, creando el lago. Este tipo de formación es común en regiones con una historia geológica marcada por la presencia de glaciares, como es el caso de la zona lacustre de la Araucanía.
Las características del lago son particularmente notables. Su extensión de 175 kilómetros cuadrados y su profundidad de 135 metros lo convierten en uno de los lagos más importantes de la región. Además, sus aguas son de una claridad excepcional, lo que permite apreciar la vegetación y rocas en el fondo en ciertos sectores. La combinación de estos elementos, junto con el entorno volcánico y forestal, hace del lago un destino ideal para el turismo de naturaleza.
La historia de Villarrica se remonta al siglo XVI, cuando fue fundada por el Adelantado don Gerónimo de Alderete, bajo las órdenes del gobernador don Pedro de Valdivia. En aquella época, los colonizadores llegaban con la esperanza de encontrar minerales valiosos, lo que dio lugar al nombre original de la ciudad: Villa Rica. Sin embargo, con el tiempo, este nombre se transformó en Santa María Magdalena de la Villa Rica, debido a la influencia de la iglesia local, cuya patrona era la santa mencionada.
El desarrollo de Villarrica estuvo estrechamente ligado a la presencia del ejército y a la necesidad de construir infraestructura para el control de las áreas conquistadas. Así, en el contexto de posibles sublevaciones indígenas, se construyó un fuerte cerca de Villarrica, lo que llevó al nacimiento de la ciudad de Pucón. Este proceso también incluyó la entrega de tierras a colonos chilenos y extranjeros, como holandeses, y el intercambio cultural con el pueblo mapuche, que tuvo un impacto profundo en la economía, la agricultura y la industria de la región.
A lo largo del siglo XX, Villarrica experimentó un crecimiento significativo, especialmente desde la década de 1980, cuando el turismo comenzó a tomar un papel central en el desarrollo local. La combinación de un volcán activo, lagos, bosques y una fauna rica convirtió a la zona en un destino de interés para visitantes nacionales y extranjeros. El boom turístico se consolidó especialmente en las décadas de 1990 y 2000, con el impulso de infraestructura y servicios adaptados a las necesidades de los turistas.
Entre las muchas leyendas que rodean al lago Villarrica y a su entorno volcánico, una de las más fascinantes es la del Quetrupillán, un volcán conocido también como "el mocho", debido a que carece de un cráter definido y su cima parece haber sido truncada. Según la cosmovisión mapuche, los volcanes son habitados por espíritus poderosos llamados "pillanes", que protegen los hogares, los bosques y la vegetación. En este contexto, el Quetrupillán y el Rucapillán (actual Volcán Villarrica) son vistos como entidades espirituales con personalidades y conflictos propios.
La leyenda narra una guerra entre estos dos volcanes, donde el Quetrupillán, más agresivo y destructivo, intenta derrotar al Rucapillán, que defiende el equilibrio y la armonía con la naturaleza. Mientras el Quetrupillán lanza llamaradas y rocas, el Rucapillán responde con vientos y ráfagas, priorizando la estrategia sobre la fuerza bruta. En un momento crucial de la batalla, el Quetrupillán, confiado en su posición dominante, es sorprendido por un soplido poderoso del Rucapillán. Este soplido arranca la cabeza del Quetrupillán, dejando a su cima sin cráter y a sus bosques en silencio. Desde entonces, el Quetrupillán ha permanecido inactivo, supuestamente por la vergüenza de su derrota, y sus bosques han crecido en armonía con la naturaleza.
Esta narrativa no solo explica la forma característica del Quetrupillán, sino que también transmite valores culturales mapuches, como la importancia del equilibrio, la coexistencia con la naturaleza y la sabiduría del uso estratégico de la fuerza. A través de esta leyenda, se entiende que la actividad volcánica y las fuerzas de la naturaleza no son solo fenómenos geológicos, sino también expresiones de una cosmovisión más amplia, en la que los espíritus y los elementos naturales interactúan con los seres humanos.
Otra de las leyendas que se vinculan con el lago Villarrica es la historia de Lican Ray, cuyo nombre en lengua mapuche significa "flor de piedra". Esta figura es protagonista de una narrativa que se desarrolla en la localidad de Lican Ray, ubicada a unos 100 kilómetros al sur de Temuco, en la ribera norte del lago Calafquén. Según el relato, Lican Ray era una joven de gran belleza y juventud, hija de un poderoso cacique llamado Curilef, quien la protegía celosamente de los pretendientes que deseaban casarse con ella.
Durante la época de la conquista española, liderada por Pedro de Valdivia, la situación cambió drásticamente. Un día, mientras Lican Ray se bañaba en el lago Calafquén, un español quedó fascinado por su belleza y decidió acercarse a ella. Este hecho marcó el inicio de una trágica historia, en la que Lican Ray, simbólica de la resistencia y la pureza mapuche, fue transformada en una figura legendaria que perdura en la memoria del pueblo.
Aunque la historia no concluye en los fragmentos proporcionados, su mención es suficiente para comprender el valor cultural y simbólico que tiene Lican Ray para los habitantes de la zona. Su nombre, además, se ha convertido en el de una localidad turística, cuya identidad se basa en esta narrativa y en las tradiciones mapuches que la rodean. Cada año, miles de turistas visitan Lican Ray, especialmente durante el verano, aunque pocos conocen la historia detrás del nombre del lugar.
Las leyendas que rodean al lago Villarrica no solo son relatos de interés cultural, sino que también son parte fundamental de la identidad regional. Estas narrativas transmiten valores, creencias y visiones del mundo que han sido preservadas por generaciones de mapuches y que hoy en día siguen siendo relevantes para la comunidad local. A través de estas historias, se entiende la relación que el pueblo mapuche tiene con la naturaleza, con los elementos geográficos y con las fuerzas espirituales que los rodean.
En el caso del Quetrupillán, la leyenda refleja una concepción de la naturaleza como un ente vivo y activo, con personalidades propias y conflictos. La idea de que un volcán puede tener un "espíritu" que guía sus acciones es una visión que contrasta con la concepción moderna de la geología, pero que es igualmente válida desde una perspectiva cultural y antropológica. De igual manera, la historia de Lican Ray representa una figura de resistencia, de pureza y de cambio, temas que son recurrentes en las narrativas mapuches y que han sido adaptados a lo largo del tiempo para dar sentido a las transformaciones históricas.
Estas leyendas también tienen un valor turístico, ya que atraen a visitantes interesados en conocer la riqueza cultural de la región. Al mismo tiempo, son una herramienta educativa, ya que permiten a las nuevas generaciones conectar con sus raíces, con su historia y con las tradiciones que han sido transmitidas a lo largo del tiempo. Para el Municipio de Villarrica, estas historias son un recurso importante para promover el turismo cultural, fomentar el respeto por la diversidad y fortalecer el sentido de pertenencia de los habitantes de la zona.
El Volcán Villarrica, también conocido como Rucapillán en la mitología mapuche, es otro elemento fundamental del entorno natural y cultural del lago. Este volcán activo, con su cono imponente y sus nieves eternas, no solo es un atractivo turístico, sino también un símbolo de la actividad volcánica que caracteriza la región de La Araucanía. A lo largo de la historia, han ocurrido erupciones que han tenido impactos significativos en el área.
Un ejemplo de ello es la erupción documentada por Lorenzo Casertano en su obra Actividad del volcán Villarrica en el curso de este siglo. Según su relato, durante una erupción particularmente violenta, se produjo el deshielo de las nieves eternas del volcán, lo que generó aludes que destruyeron bosques, viviendas, caminos y construcciones a lo largo de los ríos Voipire, Molco, Loncotraro, Correntoso y Turbio. Estos aludes llegaron hasta el lago Villarrica, elevando su nivel casi un metro. La tragedia tuvo un costo humano, con 23 personas fallecidas y 31 desaparecidas, según los registros de Carabineros.
A pesar de estos eventos, el Volcán Villarrica sigue siendo un punto de interés para científicos, turistas y habitantes locales. Su actividad se monitorea constantemente, y se han implementado medidas de seguridad y prevención para minimizar los riesgos asociados a sus erupciones. Además, la presencia del volcán ha tenido un impacto positivo en el desarrollo turístico de la región, atrayendo a visitantes que desean explorar su entorno y aprender sobre su historia.
El Lago Villarrica no solo es un recurso natural, sino también un espacio de integración y convivencia. A lo largo de los años, ha sido testigo del desarrollo de comunidades diversas, desde colonos chilenos y extranjeros hasta comunidades mapuches, que han contribuido a la riqueza cultural de la región. La historia de Villarrica está marcada por la llegada de distintos grupos étnicos, como los palestinos, libaneses y alemanes, quienes han aportado con tradiciones, conocimientos y actividades económicas que han enriquecido la comunidad local.
Esta diversidad cultural se refleja en las actividades que se desarrollan alrededor del lago, desde eventos artísticos y culturales hasta festividades que honran tanto las tradiciones mapuches como las influencias extranjeras. El lago, por tanto, no solo es un lugar de recreación, sino también un símbolo de la convivencia y del respeto por las diferencias, valores que son fundamentales para el desarrollo sostenible y armónico de la región.
El Lago Villarrica es mucho más que un cuerpo de agua. Es un espacio natural de gran belleza, un escenario histórico de relevancia y un símbolo de las leyendas y tradiciones que han conformado la identidad cultural de la región. Su origen geográfico, su entorno volcánico y su conexión con las historias mapuches lo convierten en un lugar único, que atrae tanto a los habitantes de Villarrica como a los turistas que desean explorar su riqueza natural y cultural.
Las leyendas del Quetrupillán y de Lican Ray, aunque distintas en su temática, comparten un enfoque común: la representación de la naturaleza como un ente activo y vivo, con espíritus, conflictos y transformaciones. Estas narrativas no solo enriquecen el conocimiento del pasado, sino que también son un recurso para comprender la cosmovisión mapuche y su relación con el entorno. En este sentido, su preservación y difusión son esenciales para mantener viva la tradición y para que las nuevas generaciones puedan conectar con sus raíces.
Finalmente, el lago Villarrica es un ejemplo de cómo la naturaleza, la historia y la cultura pueden convivir en un mismo lugar, generando un entorno que es tanto un recurso turístico como una fuente de conocimiento y reflexión. Su protección, promoción y estudio son esenciales para garantizar su preservación y el disfrute por parte de las futuras generaciones.